La armonía entre los embutidos y el vino

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Una tabla de embutidos y vino va por buen camino ¿pero qué vino?

Que los embutidos son los reyes del picoteo es algo que análizabamos en publicaciones anteriores. Son un manjar. Rápido, delicioso y listo para degustar. Pero, si hay algo que puede convertir nuestro aperitivo, o nuestra tabla de embutidos en una experiencia gastronómica de 10, es la selección de una bebida que compagine armoniosamente con nuestros alimentos.

En cuestión de maridajes, combinar los embutidos y el vino es definitivamente un atino. Pero la amplia variedad de embutidos, con sus diferentes especias y matices y, a su vez, la enorme variedad en vinos complica en medida nuestra selección. ¿Qué tipo de vino elegimos para cada embutido?  

Jesús Flores, enólogo, especialista en análisis sensorial y crítico de vinos, Director de Aula Española del Vino y Premio Nacional de Gastronomía nos da algunas claves para escoger el vino más adecuado para nuestros embutidos de La Abuela Julia.

En primer lugar, hemos de tener en cuenta que los alimentos de charcutería tienden a ser altos en materias grasas, por lo que normalmente será aconsejable maridar estos alimentos con vinos de alta acidez, los cuales limpian el paladar. 

Luego, dependiendo de cada embutido podríamos destacar:

  • Jamón Serrano: Los matices del jamón serrano casan a la perfección con todo los cavas y el Champagne. También resulta un maridaje ideal junto a tintos suaves.
  • Lomo: El especiado del lomo permite maridajes muy similares a los del jamón serrano. A la perfección con cavas y Champagne. También combina armoniosamente con vinos finos o manzanillas.
  • El chorizo: A diferencia de sus predecesores, el chorizo requiere de tintos con buena acidez, a poder ser jóvenes. En el caso de que tengan madera esta no debe estar muy pronunciada. 
  • El pavo: La suavidad del pavo combina a la perfección con los blancos secos. En este caso siempre buscaremos vinos no muy aromáticos, para que no anulen los matices del pavo. También marida a la perfección con espumosos brut.

A pesar de estas generalizaciones, Jesús nos recuerda que en cuestiones de vino no hay reglas fijas. La magia del maridaje puede residir en combinaciones inesperadas. Eso sí, la temperatura de consumo es siempre algo fundamental.

 

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